Ella le deseaba con todo su cuerpo, con su sensualidad recién descubierta, con todo el amor prematuro que una joven de 17 años podía sentir. Él la deseó desde que la vio, cada vez que esta se lo permite se aferra a sus pechos, los estruja, los lame y los besa. Sólo separaba sus labios de los de él para contarle cualquier cosa.
Gozaban de sus cuerpos apresurada y despreocupadamente apenas tuvieran oportunidad: cuando se escabullían para rentar el cuarto frío de algún motel o en el coche después de haber bebido de más. Se contaban y cumplían sus antojos o fantasías sexuales con curiosidad. Tenían la capacidad de sentirse solos en el mundo estando encerrados en el baño pestilente de alguna fiesta.
Esta capacidad y un vestido de verano largo y amplio, el clima, la privacidad de la sala familiar, una película de la nunca se volvieron a acordar, el momento; los hizo besarse con desenfreno, acariciarse sin prisa e ir encendiendo el deseo acumulado de una vez. La excitación de usar un lugar prohibido para satisfacerse les nubló la conciencia.
Él palpó sus pechos medianos con sus blanquísimas manos, succiono suavemente los pezones café, la tomo de las nalgas, tiro del largo cabello castaño para acercar su lengua a la oreja con aretes redondos, subió con ansias el largo vestido naranja deslavado, guardó las pequeñas bragas blancas de niña debajo del sillón, busco su humedad, sus largos y afilados dedos en hábil movimiento la hicieron gemir, llover entre sus piernas separadas por las manos masculinas, la hizo suplicar la penetración, escurriendo entre sus dedos, le encantaba tener el control:
— ¿Te gusta así, zorra? ¿Te gusta que te sobe?
— Sí, sí, sí, sí, sí, ¡ya, por favor, metémela!
Cuando sintió ganas la tomo de las amplias caderas y la embistió de un solo movimiento, golpeó las nalgas con toda su mano. En pleno vaivén antes de sentir el clímax, parado en la puerta que separaba en pasillo de la sala el papá de él ordenándoles vestirse, asegurandose que todos cogen e irremediablemente incómodo. Desearon regresar algunos minutos, entendieron para que sirve el pudor.
Fontana Bella
Información innecesaria. Mi lugar feliz.
martes, 3 de junio de 2014
jueves, 19 de diciembre de 2013
Cada que leo lo que escribo, confirmo lo idiota que soy, ¿por qué? ¿Me falta emocón? ¿me falta vivir? ¿una computadora propia? ¿una libretita? ¿privacidad (lo que en mis 19 años nunca he tenido)? ¿menos ruido (vivo enfrente de un boulevard)?
Escribo a modo de catarsis como muchos otros, todo sale, así sin revisar, sin releer, tan pueril, vulgar e inmaduro; así como yo.
Escribo a modo de catarsis como muchos otros, todo sale, así sin revisar, sin releer, tan pueril, vulgar e inmaduro; así como yo.
Me encanta que me cuenten historias pero me siento incapaz de crearlas, tengo un cuento en la cabeza y espero poder terminarlo, para demostrarme que puedo contar mis propias historias. En fin voy a leer más, se aceptan donaciones y recomendaciones.
martes, 3 de diciembre de 2013
Historias de terror
Estaba leyendo una novela de Miriam Laurini acerca de la trata de personas, la leí durante dos días en los cuales uno lloré hasta quedarme dormida, estoy muy consciente que es una historia ficticia pero nada lejos de la realidad, retrata una realidad que muchos ignoramos para no sentirnos mal con el asqueroso sistema que no protege a nadie, al que no le interesan nuestros niños. La idea me taladra la cabeza, me sacudió, no puedo dejar de pensar en que yo vivo en un país así, en una sociedad que normaliza la esclavitud sexual.
Las noticias que he leído sobre Tenancingo, Tlaxcala o cualquier otra de trata en México son las de Sin Embargo, nadie se entera y es como si no pasará. Para la mayoría prostitución es igual a dinero fácil, nadie se detiene a pensar en lo que hay detrás para no toparse con terrible realidad.
Las noticias que he leído sobre Tenancingo, Tlaxcala o cualquier otra de trata en México son las de Sin Embargo, nadie se entera y es como si no pasará. Para la mayoría prostitución es igual a dinero fácil, nadie se detiene a pensar en lo que hay detrás para no toparse con terrible realidad.
miércoles, 16 de octubre de 2013
Absorta
Me gusta escribir, no lo hago muy seguido ni muy bien, no lo necesito pero me gusta, quiero aprender pero la creatividad es otra cosa, quiero vivir y dejar de ver la tele.
sábado, 5 de octubre de 2013
Depilación, aseo personal, cortes de pelo, maquillaje y ropa bonita, ¿para qué? Para que no me vean natural, para no ser yo precisamente, igual que leer novelas: vivir como otra persona por un momento. Cuando de una vez por todas me de cuenta quién soy tal vez ya no me importe tanto la ficción y tratar de hacer las cosas más bonitas, quiero escribir cruel y verme tal cual soy, pero no me atrevo...
viernes, 27 de septiembre de 2013
De cómo decidí hacer una dieta
Es brutal que alguien te diga "como has subido de peso" y es peor cuando ese alguién eres tú misma. Y sí llámenme superfial y pendeja, tal vez lo sea, no es lo único que me importa pero sí quiero verme delgada.
sábado, 21 de septiembre de 2013
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