jueves, 19 de diciembre de 2013

Cada que leo lo que escribo, confirmo lo idiota que soy, ¿por qué? ¿Me falta emocón? ¿me falta vivir? ¿una computadora propia? ¿una libretita? ¿privacidad (lo que en mis 19 años nunca he tenido)? ¿menos ruido (vivo enfrente de un boulevard)?
Escribo a modo de catarsis como muchos otros, todo sale, así sin revisar, sin releer, tan pueril, vulgar e inmaduro; así como yo.
Me encanta que me cuenten historias pero me siento incapaz de crearlas, tengo un cuento en la cabeza y espero poder terminarlo, para demostrarme que puedo contar mis propias historias. En fin voy a leer más, se aceptan donaciones y recomendaciones.

martes, 3 de diciembre de 2013

Historias de terror

Estaba leyendo una novela de Miriam Laurini acerca de la trata de personas, la leí durante dos días en los cuales uno lloré hasta quedarme dormida, estoy muy consciente que es una historia ficticia pero nada lejos de la realidad, retrata una realidad que muchos ignoramos para no sentirnos mal con el asqueroso sistema que no protege a nadie, al que no le interesan nuestros niños. La idea me taladra la cabeza, me sacudió, no puedo dejar de pensar en que yo vivo en un país así, en una sociedad que normaliza la esclavitud sexual.
Las noticias que he leído sobre Tenancingo, Tlaxcala o cualquier otra de trata en México son las de Sin Embargo, nadie se entera y es como si no pasará. Para la mayoría prostitución es igual a dinero fácil, nadie se detiene a pensar en lo que hay detrás para no toparse con terrible realidad.